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Hay una montaña enorme...
Las manos prácticas del campesino persiguen todas las astilas, quita, pone, sella, concibe, lleva a prisión y deja en libertad su invento de músico. Todas las guitarras nacen de sus manos aprenden a cantar. No hay música que no halle en su instumento, no hay verdad de pueblo que no sienta entre las cuerdas que pulsa su puño de plata, ni hay palabras posibles para decir cómo es realmente este artesano que se le escapó a Dios un día de Gloria. Yo llegué al Tabaqueral, a una quebrada que hay en Turimiquire, a ese cerro que llaman Botucal bajo el gobierno de mis padres, y por eso fue que me crié en el campo, porque a mi nunca me ha gustado el campo. Yo nací aquí y como tenía el gobierno de ellos, tenía que irme a donde ellos me llevaran. Me fui para Botucal, y cuando empecé a ser un hombrecito yo dije que tenía que salirme para el pueblo porque no me gustaba el campo. cuando yo estaba jalando machete, las hormigas me echaban pico por todas partes. Desnudo, descalzo, trabajando por esos campos. La vida de el campo es una vida de angustias para el agricultor, porque del conuco es que se vive y él, que tiene sus maneras, busca a otro para que le haga el conuco, entonces uno va como peón de otro y el mayordomo es el que manda. Y eso era yo. Papá ma mandaba y yo iba. Arreando burros por allí me fui formando, ese fue el trabajo mío, arrear burros por esos cerros, comer cambur sancochado con concha, con todo lo que se presentara. Yo era el tipo querepasaba un hueso dos veces, de hoy y mañana también, porque el hambre nos mataba, la pobreza. Unoen el campo no tiene todo a tiempo, comiendo ocumo sancochado sin sal, porque no había cómo comprar la sal, ocumo sancochado con ají para darle gusto, así era la vida mía. Yo he pasado la vida mía amarga para llegar al estado que tengo hoy. Después que fui aprendiendo mi arte de la música, fue que me fui pasando al pueblo y entonces fue que estuve en la escuela, aunque en verdad yo no viví de escuela y mi propia escuela es la escuela de la vida amarga. En la otra escuela que estuve, si yo hubiera podido estar más tiempo y si hubiera aprendido, fuera un bachiller, pero yo no sé nada, yo soy un bruto completo. Yo estuve estudiando allí en Cumanacoa, pero cuando me pusieron en la escuela ya yo había pasado como seis libros pidiendo lecciones por esos cerros. En esos cerros me daba clase un hombre que trabajaba con mi papá, él se llamaba Lorenzo Sotillo y me enseñó las primera letras a fuerza de jalón de orejas. Yo pasé un librito Mantilla y lo repasé como cinco veces, después me compraron un tercero, cuando había el tercero Fuenmayor, también ese me lo bebí como agua, y había otro librito que se llamaba Juan Camejo, en el que yo leía mucho, entonces me compraron un libro cuarto y de ahí me pusieron en esa escuela de Cumanacoa, en esa escuela tuve que comenzar del primer grado y ya yo sabía todo eso, pasé allí tres meses con la maestra Valentina Ríos, a los tres meses papá me retiró para ponerme a arrear burros y sacar carga en Río Juajua, y por eso yo no aprendí más, salí medio leyendo, pero en la escuela no terminé de escribir bien mi propio nombre. Fragmentos del libro "El Reino de Cruz Quinal" escrito por Benito Yrady
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